20 d’octubre 2012

La Tradición Operativa en el Rito Francés: Luces y Sombras


Recupero este trabajo avanzado en su día por el Hermano Víctor Guerra en el Blog Rito Francés a propósito de la edición del Ritual de Segundo Grado en lengua castellana del Régulateur du Maçon. Una propuesta de reflexión alrededor de la supuesta tradición operativa en la Orden.

Leyendo y releyendo el “Régulateur” de 1783 - 1786 - 1801, me he encontrado con una curiosa cita, ubicada en la sección primera del Preámbulo, que parece ser algo más que una cita, por cierto bastante xenófoba, sino que más bien parece una declaración de intenciones en la cual carga de forma profunda contra la corriente operativa, que en este caso pudieran encarnar “el compañerismo”, [compagnons] no dándole opción a formar parte de la membresía masónica.
No voy a negar que cuando leí la cita, sobre la cual me llamó la atención el Hermano Joaquim Villalta, di un salto de la silla, pues no me acababa de creer lo que estaba leyendo, no solo me extrañó el texto, sino que me ha llamado bastante la atención de que nadie, historiadores y demás, no se hiciesen eco de de tales premisas y precisiones, las cuales expongo a continuación:
“Nul profane ne peut être admis avant l´âge de vingt-un ans ; il droit être de condition libre et non servile, et maitre de sa personne. Un domestique quel qu´il soit, ne sera admis qu´au titre de Frère servant.
On ne doit recevoir aucun homme professant un état vil et abject. Rarement on admettra un artisan, fût-il maitre, surtout dans les endroits où les corporations et communautés ne son pas établies
Jamais on n´admettra les ouvriers compagnons dans les arts et métiers »
Lo expuesto se puede traducir de este modo a la lengua castellana:
“Ningún profano puede admitirse en logia antes de los 21 años; y con la condición de ser libre y no servil, y por tanto dueño de su persona. No se admitirá a un criado cualquiera que sea salvo en la condición de Hermano sirviente.
No se debe recibir a ningún hombre que pudiera ser vil o abyecto. Y raramente se admitirá a un artesano, aunque sea Maestro, sobre todo en los lugares donde las corporaciones y comunidades no están establecidas. Jamás se admitirán a los obreros denominados “Compañeros” en las artes y oficios, (se supone que en la logia)
Lo cierto es que tal texto no suele salir en las historiografías al uso, ni reproducirse en casi ninguna parte, llegando a poder concluir que hay toda una ignorancia sobre tal preámbulo, que está marcado y marcando toda una época y concepción socio política.
Podemos entender leyendo toda la primera parte que hay una intención de evitar que no formen parte de la fraternidad los menores, cosa lógica, como también se puede considerar que no se diera alberge en las logias aquellas personas que no fueran “libres” de sus decisiones o tuvieran un alto nivel de autonomía personal, cosa que en aquellos momentos las mujeres pues no tenían, por lo cual a todos ellos se les desestima como un valor para la logia.
Podemos comprender dentro de la ideología masónica y societaria del momento el absoluto rechazo a la introducción en logia de toda persona que no estuviera a “plomo” con la concepción y uso moral, rehusando por tanto a las personas viles y abyectas
Volviendo al texto es evidente de que estamos ante un texto presente en el “Régulateur” antes de declararse la Revolución, cuyos considerandos vienen a expresar dentro de la teoría de la elites de poder” que la masonería se concepciona desde la perspectiva de las “Luces”, como la encarnación de un auténtico proceso renovador, que en muchos casos lo es, ya antes con la introducción del tema de la religión natural lo cual va a permitir el ecumenismo del 1717 en masonería, la proyección posterior va a constituir a la masonería en lo que podríamos denominar como una “elite política mundana” en cuyo seno pudieran convivir la aristocracia liberal y la emergente burguesía más comprometida y progresista, aunque ello por voluntad de los catecismos revolucionarios los convertirá en antagonistas.
En el texto queda claro que se pretende dejar de lado a las masas, que evidentemente no podrían acceder fácilmente al seno de las logias ya no por una cuestión de clase, sino por las propias cargas económicas que esta impone, ya que los derechos de la “Recepción” estaban en esos momentos, situados alrededor de unas 50 libras, la mitad del salario de un obrero metalúrgico, lo cual ya en sí mismo ya era un importante filtro para que un “cualquiera” pudiese constituir parte de las élites de poder en que se envolvían las logias.
De este modo nos lo expone la “L´Ordre des franc-maçons trahi” cuando nos remarca que los “Frères servants”, o sea los domésticos o sirvientes no podrán devenir jamás en Maestros lo cual viene recogido también en “Secret des franc-maçons” en este caso refiriéndose a que no podrían llegar al grado de Compañeros.
Sin embargo no son esos filtros los que me han llamado la atención, los cuales se pueden comprender dentro de la concepción ideológica del momento, sino de la última parte del texto, donde dice: “Jamás se admitirán a los obreros denominados “Compañeros” [Compagnons] en las artes y oficios.
Si esto texto lo ponemos en relación a lo que siempre hemos escuchado, y hemos leído que la tradición operativa estaba presente en la masonería, y que ésta se proyecciona por todos los rincones de la francmasonería, como podemos ver por ejemplo, en las páginas web de las Obediencias más prestigiosas, en los encabezamientos de numerosos libros, etc.
Son tópicos estos del operativismo, como otros muchos que se reflejan en el mundo masónico sin saber muy bien porqué, o para qué, y es evidente que con ello damos de este modo la espalda a las investigaciones de notables masonólogos y estudiosos masones, que incluso desde el ala más ortodoxa de la masonería, empezaron a poner en tela de juicio tales teorías, de la transición entre “operativismo y masonería” en cuya labor siguieron otros investigadores masones y no masones.
De tales teorías o investigaciones se ha hecho eco este blog, que ha traducido textos de varios investigadores exponiendo los hechos a la luz de los nuevos enfoques metodológicos y de análisis, eso sí un poco a disgusto de algunos Hermanos y estamentos que siguen erre que erre con los tópicos historiográficos al uso, o buscando las huellas de la masonería por la iglesias, aunque se declaren laicos y adogmáticos.., cuando deberíamos buscar nuestras huellas en las bibliotecas y buscar esas raíces de nuestros más directos ancestros entre los pensadores que le dieron carta cabal a la masonería tal y como hoy la conocemos.
¡Pero ahí estamos..¡
Cuál es el sentido de ese texto sobre los Compagnons o los gremios artesanales manuales para rechazar a éstos como parte de la masonería aun teniendo en cuenta el marco de los gremios como un referente masónico por muchas masonerías y autores, que en tiempos del Régulateur y aún antes, estos gremios en principio eran incompatibles con la nobleza al menos dentro de la concepción social en la sociedad feudal y del Antiguo Régimen, y se debe tener en cuenta que la pertenencia o membresía a estas cofradías estaba basada en la tradición y la costumbre, y por ello se accedía a tales corporaciones o guildas por el sistema gremial aprendizaje, por tanto había todo un desarrollo mimetizado de enseñanzas, que en general nos traspasaban ninguna frontera, primero porque no había preparación para ello, y segundo porque tampoco el sistema lo permitía ni lo necesitaba, por tanto dichas clases estaban y en general se situaban fuera de la “especulación”.
LA HERENCIA DEL COMPAÑERISMO Y LA PRESENCIA RITUAL
Por tanto habrá que analizar en profundidad de dónde se toma esta cita, y de qué fuente y corriente viene toda esta herencia del Compañerismo, del cual el Régulateur parece querer desentenderse.
Por un lado hay que decir que el texto que expone el Régulateur, no es hecho aislado, y si bien no se encuentra una cita tan clara en otros textos, no por ello deja de haber otras citas que apoyen el rechazo a esa posible herencia del Compañerismo.
La presencia en los Rituales, sobre manera en los de raíz de los “modernos” se nota en algunos de ellos esa constante de marcar las diferencias entre el operativismo y los especulativos.
Por ejemplo en la instrucción del 2º Grado del mismo Régulateur, se nos vuelve a remarcar la diferencia entre el Masón de Teoría con relación al Masón de Práctica
P ¿Cuánto tipos de Masones hay?
R Hay dos tipos, unos de teoría y otros de práctica
P ¿Qué aprenden los Masones de Teoría?
R Una buena moral que sirve para depurar nuestras costumbres y para hacernos agradables para todos los hombres.
P ¿Qué un Masón de Práctica?
R Es el obrero de edificios.
Esta idea de la distinción entre el masón de Teoría y Practica, entre operativos y especulativos va a estar presentes en otros rituales anteriores al Régulateur
Por ejemplo tenemos esta cita con relación a lo expuesto « Comme l'enseignaient par exemple les catéchismes divulgués dans le Sceau Rompu (1745), le « Maçon de théorie », c'est-à-dire le maçon « spéculatif », apprenait par son état : « une bonne morale ; épurer ses moeurs et se rendre agréable à tout le monde ». Il devait observer « le Silence, le Secret, la Prudence et la Charité « et fuir « la médisance, la calomnie et l'intempérance ». L'Art royal dont les francs-maçons de l'âge classique se réclamaient voulait ainsi unir la pratique de la vertu à celle des arts libéraux hérités de l'Antiquité. Pour eux, comme pour Socrate dans le Philèbe (65-66), l'Ordre, le Bien, se manifestent à nous « sous la triple forme de la Beauté, de la Proportion et de la Vérité »
Otros Rituales como el Luquet 1745 nos indican que:
D. Combien y a-t-il de sortes de M. ?
R. Il y en a de deux sortes.
[110] D. Qui sont-ils ?
R. Le M. de théorie et le M. de pratique.
[111] D. Qu'apprenez-vous en tant que M. de théorie ?
R. Une bonne morale, à épurer nos moeurs, et à nous rendre agréables à tout le monde.
[112] D. Quel est le M. de pratique ?
R. C'est l'ouvrier T. de pierre qui élève des colonnes sur leurs bases
[69] D. Combien y a-t-il de sortes de Mons ?
R. Il y en a de deux sortes, le Mon de théorie et le Mon de pratique.
[70] D. Qu'apprenez-vous étant Mon de théorie ?
R. Nous apprenons une bonne morale, propre à épurer nos moeurs et à nous rendre agréable à tout le monde.
[71] D. Qu'est-ce que le Mon de pratique ?
R. C'est celui qui sert à équarrir les pierres, à les polir, à les mettre à l'uni, à tirer une muraille au cordeau et à élever des colonnes sur leurs bases.
[72] D. Pourquoi avez-vous pris le nom de Mon dans votre L., puisque vos fonctions ne sont pas de construire des édifices ?
R. Cela vient du temps des guerres des Chrétiens contre les Sarrazins dans la
Terre Sainte, où ils souffrirent de fortes persécutions; lesquels ne pouvant
professer leur Religion parmi ces Infidèles, résolurent entre eux de prendre le
nom de maçons, d'architectes ou de bâtisseurs pour cacher sous divers
emblêmes la reconstruction [folio 19] ou édification de l'Eglise, et s'assemblaient
en conséquence sous le prétexte de lever des plans d'architecture afin de suivre
la Religion Chrétienne par toutes les allégories que la Maçonnerie
[104] D. Pourquoi beaucoup d'entre nous se font-ils honneur de porter la TRUELLE parmi leurs bijoux ?
R. Comme cet instrument sert aux Mons de pratique à étaler le plâtre sur les murs pour en cacher les défauts, de même les bonsMons de théorie s'en décorent pour se ressouvenir sans cesse qu'ils doivent cacher les défauts de leurs frères et les rendre toujours agréables à tout le monde par les bons rapports. [*]
[105] D. Quel est le nom d'un Mon de théorie ?
D. Quel est l'usage des 3 bijoux mobiles ?
R. L'Equerre sert à réduire toutes figures en carrés parfaits; le Niveau à tirer des lignes parallèles à l'horizon; et la Perpendiculaire à élever des édifices sur leurs bases.
D. Ces trois bijoux dont vous nous avez l'usage pour le maçon de pratique, n'ont-ils pas parmi nous quelque sens moral ?
R. Oui, T. V.; l'Equerre nous annonce que toutes nos actions doivent être réglées sur la justice et sur l'équité; le Niveau nous indique l'Egalité entre les hommes et Principalement celle qui règne parmi les maçons; et la Perpendiculaire nous démontre que toutes les Grâces Tout ce que nous faisons est relatif à la vertu, et c'est son temple que nous bâtissons, etles instruments simples et grossiers de la maçonnerie pratique dont nous nous servons ne sont ici que des symboles de l'Architecture Spirituelle qui nous occupe
(D. Combien y a-t-il de sortes de Mon ?
R. De deux sortes, celui de théorie et celui de pratique.
D. De quelle sorte êtes-vous ?
R. Maçon de théorie.
D. Qu'entendez-vous par là ?
R. Que ma science est toute spirituelle, étant l'école des moeurs et de la vertu.
D. Quel est donc le mon de pratique ?
R. Celui qui emploie les matériaux dans les édifices.
D. Ne peut-il point être aussi vertueux que nous ?
R. T. V., tout homme peut l'être dans son état; mais la grossiereté souvent les motifs mécaniques empêchent de s'y attacher particment.
D. Quelles sont les qualités principales d'un maçon de théorie ?
R. C'est d'être homme libre, discret, égal aux princes par ses vertus, et ami de Dieu et du prochain.
D. Les maçons de théorie n'ont-ils pas encore quelques bijoux relatifs à la maçonnerie de pratique ?
R. Oui; ils ont encore la Règle, l'Auge, la Truelle et le Crible.
D. Quels sont leurs symboles parmi nous ?
R. La Règle nous indique d'être toujours droit dans nos actions, l'Auge à contenir la composition mystique dont nous devons couvrir les défauts de nos frères, la Truelle à la passer dessus, et le Crible à trier le bon d'avec le mauvais, c'est-àdire
à séparer de notre
En los Rituales como la Divulgation de 1745, los del Marquis de Gages de 1763 o en los del Duc de Chartres de 1784 viene a dejar claro el motivo diferencial entre Masones Practicos y Teóricos (Operativos y Especulativos) y la toma de elementos simplemente alegóricos de la simbólica de unos que no denotan influencia transcendental de unos en otros de una manera determinante.
Cuestión que además que en el "Vocabulaire des francmaçons" de 1810 (de Bazot) mantiene y reafirma lo anterior: Masón de Teoría: Francmasón / Masón de Práctica: obrero de edificios; que no puede convertirse (o hacerse) masón de teoría. Y lo mismo vuelve a repetirse en el Bazot de 1817, dejando claro al menos desde este autor que se aliena en la fórmula del ritual del Rito Francés, dejando claro que el espíritu de separar la Francmasonería de la filiación operativa, y de forma explícita.
Como vemos son varios los textos que reafirman de algún modo la tesis que expone sin ambages el Régulateur, y más desde antes de la Revolución, lo cual en parte nos deja claro que la masonería especulativa se desvincula totalmente de toda tradición del compañerismo ya que tienen los puntos en común que tienen por el hecho de compartir membresías.
El Regulateur en este sentido recoge y se hace eco del sentido que venía dándose en el seno de la sociedad francesa desde 1748, cuestión que se acentúa en 1778, con los intento de la Asamblea de Versalles que finalmente tiene su remate en 1791 con la prohibición por la Asamblea Constituyente francesa, el antiguo régimen comercial e industrial y las corporaciones, que estaban cerrando el paso a la modernidad y a la industrialización.
Otra cuestión es como dice el Hermano Joaquín Villalta lo que dio en el seno de las logias inglesas “que fue Otra historia en cuanto a los orígenes especulativos dentro de logias británicas operativas, que empezaron a incluirse tal vez por proximidad religiosa (calvinista). Aunque como se sabe, el compagnonage era desconocido y no existió en las Islas británicas. El nacimiento de la Masonería especulativa tiene una clara intencionalidad de (aún aprovechando material simbólico operativo) crear un nuevo concepto de trabajo simbólico, una concepción naturalista e ilustrada, racionalista y dentro de la espiritualidad en todo caso inclusivo de la religión natural. Una nueva "forma" de entender el mundo y el Universo. Lo demás es mítico, legendario e incluso ajeno a la nueva francmasonería “
Es más, al respecto Pierre Mollier en su prefacio e introducción al Regulateur nos indica que “Este segundo grado, el de Compañero, que había potenciando el GODF en cuanto a contenido después de la tripartición del sistema original en 2 grados. Con la cual cosa se retoma elementos simbólicos de la masonería operativa para proponerlos como elementos de meditación (desde el renacimiento y su típica sensibilidad esotérica europea, existe por ejemplo el Libro de los Emblemas, basado sobre las especulaciones de las herramientas).
De este modo, el Grado segundo gana cuerpo así también con la incorporación de elementos de catecismo que antes estaban en el 1er Grado y ahora pasan al 2º.
Recordemos que el Compañero inglés, era en principio el último grado antes del sistema de tres que vino posteriormente, y este concepto de “fellow craft”, no tiene nada que ver con el compagnonage francés.
En ese segundo grado de Compañero de oficio o maestro, se confería el “Mot de Maçon” y los cinco puntos del compañerazgo, que pasó luego al grado de 3º. Ante lo cual puede ser posible que los particulares usos masónicos franceses, y sus posteriores intentos de conexión de la Masonería simbólica con otras antiguas sociabilidades, sea un efecto aportado desde la creación de los Altos Grados que fueron introduciendo cosas en la Masonería azul con el paso del tiempo.
En este sentido los rituales continentales tienen como un especial empeño por diferenciar unos y otros (cosa que en los británicos no aparece y que pensamos o que se debe a la coexistencia continental de otras agrupaciones gremiales (entre ellos de construcción) cuyo objeto diferenciado había que dejar claro.
El tema del compañerismo y su presencia e la masonería tal vez se pueda explicar con esta reflexión: Los símbolos y los rituales de la francmasonería y del compagnonnage son muy diferentes, aunque tuvieran algunos elementos comunes. A pesar de las apariencias y a pesar de otra leyenda aparecida en finales del siglo XIX, las investigaciones históricas muestran que la mayoría de los elementos comunes tiene orígenes masónicos y ha sido importada en el compagnonnage francés sólo en el trascurso del siglo XIX. En efecto, el compagnonnage es una tradición principalmente francesa, mientras que la francmasonería apareció en Escocia, luego en Inglaterra, en una época cuando el compagnonnage allí era desconocido. Además, los símbolos de la francmasonería se refieren casi exclusivamente a la masonería, mientras que el compagnonnage concierne a otros muy numerosos oficios.
No obstante, es posible que algunos rituales masónicos elaborados en Francia en el siglo XVIII se hayan inspirado en rituales de los compañeros de otros oficios, aunque no se debe olvidar que una gran parte de la masonería de aquellos momentos calificaba al compagnonnage o Compañerismo como el “Enfant dégénereé”
La leyenda salomónica es particularmente importante en los mitos de los compañeros del "deber de libertad". Parece de origen más tardío que otros y parece haber sido introducida a partir del mito masónico de Hiram en las cámaras de los "gavots" y las “cayennes des Indiens” entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, antes de extenderse en los rituales de otras sociedades compagnonniques »
Aun admitiendo la posible conexión migratoria operativa previa en las islas británicas, el compagnonnage francés habría dejado – si acaso - una huella mínima en algunos textos del rito operativo de los “Antiguos Deberes” pero ninguna al rito del “Mot de Maçon”, considerado como el más antiguo rito de la francmasonería especulativa/filosófica (por supuesto también el de las logias operativas escocesas que fueron “adoptando” miembros ajenos al oficio), que acabó por imponerse, y cuyo origen fue calvinista tanto en su versión presbiteriana (la mayoría) como en la episcopaliana o arminiana (como los rituales Dumfries), y es esta versión escocesa la que “transmutó” en rito filosófico universal dando lugar a la Gran Logia de Londres, y por tanto, a la moderna francmasonería especulativa.
Recordemos a tal efecto que en el rito de los Antiguos deberes no había transmisión ni de palabras secretas ni de signos, y era una sencilla ceremonia que comprendía simplemente un juramento sobre el libro de los Deberes que se comprometía a respetar previa lectura de dichos preceptos. Es en el contexto formal del “Mot de Maçon” donde encontramos las transmisiones/comunicaciones de palabras y signos, así como un método de simbolización basado ampliamente sobre los diálogos y las metáforas/especulativas.
Conclusión:
Llegados a este punto el Régulateur ya imbuido en todas las dinámicas rituales y masónicas de Las Luces, define que su origen es esencialmente especulativo teniendo como referente los enlaces y elementos prestados de los operativos tomando prestada toda una simbólica y base ritual conducente al desarrollo de la virtud y de las potencialidades del hombre (humanismo, naturalismo e ilustración) mediante las cuales pueda ejercer de centro de unión y desarrollo universal al margen de toda propuesta religiosa (sin pretender ser alternativa alguna). Queda clara su finalidad.
El Régulateur con esa especie de xenófoba cita, interpreta la logia como centro de interacción, elemento de cultivo personal, intercambio de conocimientos, local de reencuentro y acondicionamiento mental, pretende eso y solo eso, aunque recurra a elementos alegóricos o míticos, pero desde una óptica de una sociabilidad que no puede estar lastrada por usos gremiales, sujetos a la tradición y herencias que pueden coartar la libertad de espíritu que perseguían las elites de poder de las que hablábamos al principio.
La Revolución está claro que dejó en mala situación citas e interpretaciones tan “clasistas” como estas y que pronto desaparecieron de los Rituales, ya que se sostenían de mala manera, aunque la teoría de las élites de poder se siguiese planteando tal vez con visiones más internacionalistas y menos clasistas, y eso los tuvieron claro los líderes obreros incardinados en las logias, criticaban el componente burgués de la masonería, pese a su espectro progresista, pero sabían que la masonería era una auténtica escuela de formación del ciudadano y de los caracteres republicanos, y sabían que como tal sociabilidad formaba parte de las futuras elites de poder, tal vez no económicas o políticas, pero si del pensamiento y el conocimiento.
Desde esa óptica se puede entender el repudio de la masonería operativa que muestra el Régulateur, criticando en el fondo y la forma como lo hacen el resto de Rituales de fondo “Moderno” a los gremios operativos por su anclaje religioso, y por su apego a las costumbres y la tradiciones que lo hacen aparecer como un estamento poco dinámico, de ahí que los Rituales marquen esas diferencias entre el Masón de Practica y Teoría.
Este ha sido un trabajo de intentar escudriñar en los Rituales y el espíritu que los influyó, que hayamos logrado ese propósito es otra cosa.

Víctor Guerra y Joaquim Villalta

08 d’octubre 2012

Reorganización UMURM


Desde el 1 de octubre de 2012 la Unión Masónica Universal del Rito Moderno se ha reorganizado en sus potencias rectoras, quedando la relación directiva siguiente:

Supremo Conselho do Rito Moderno - Brasil
Gran Capítulo General del Gran Oriente de Colombia
Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Grand Chapter General of the Modern Rite for North America and the Caribbean

De este modo quedan establecidas las relaciones y acciones masónicas constructivas que abarcan los Valles del Brasil, Colombia, Ecuador, USA, Cuba, México y España, entre otros.

Secretaría General


From the 1st of October, 2012 the UMURM has reorganized and its current structure is as follows:

The Supreme Council of the Modern Rite - Brazil
Grand Chapter General of the Grand Orient of Colombia
Sublime Council of the Modern Rite of Ecuador
Grand Chapter General of the Modern Rite for North America and the Caribbean

Thus the relationships and organizational structures are established for the Modern Rite Masonic Orients for Brazil, Ecuador, Colombia, USA, Cuba, Mexico and Spain among others.

General Secretariat

03 d’octubre 2012

Breve resumen histórico del Rito Francés o Moderno


La original falta de distinción entre el hecho histórico y lo legendario plasmada en los primeros documentos masónicos ha permanecido vigente para muchos francmasones a pesar del paso de los siglos. Gran parte de esta “deformación” fue responsabilidad del propio Anderson al intentar “legitimar” la nueva estructura obediencial en las Constituciones de 1723 con una Historia de la Francmasonería que se remonta desde Adán hasta dicha fecha de principios del Siglo XVIII.
La Francmasonería, nuestra francmasonería, es una Orden iniciática tradicional y simbólica que tan solo es una heredera indirecta de aquellos constructores de catedrales. La Francmasonería contemporánea nace a finales del siglo XVII y principios del XVIII alrededor de la Royal Society en un país que salió de horribles guerras de religiones. Estos hombres de ciencias e ilustrados que no quieren renunciar a sus aspiraciones espirituales, se inspiran en los ritos y símbolos de estos constructores de catedrales de quienes no son herederos directos, creando una francmasonería especulativa moderna fundamentada en unos mitos importados a tal efecto. Sea como fuere lo que resulta incuestionable es cómo el soporte vehicular era y debe ser simple y sencillo. Un uso simbólico-alegórico claro que finalmente debe mostrar un mensaje cercano y simple. Un contenido que haga estimular en el hombre sus potencialidades mediante la ortopraxis moral, apreciar su libertad así como el uso de la misma, encontrar esa felicidad en la búsqueda autocrítica a las respuestas perennes compartidas con un sentido de pertenencia e interacción universal y despertar su responsabilidad hacia un conjunto-la humanidad- liberada de todo tipo de imposición irracional o subyugante.
Hablando de "nuestra masonería", de la que en realidad somos descendientes, admiramos su metodología que pretende unir lo disperso y liberarse del yugo discriminatorio, dando entrada a todo ser humano, al margen de su religión. Ese espíritu universal y ecuménico fue el detonante de la idea de Désaguliers y su entorno, un sentido amplio que puede dar cabida a todo ser humano con unos principios ético-morales fundamentales, haciendo que se mantenga al abrigo de las fuerzas de tensión generadas por la diversidad religiosa, siempre fuente de confrontaciones, así como de los disensos de tipo político fuera de la Logia. Al respecto, resulta curioso comprobar como esa contención en la opinión política y religiosa, queda regulada en los deberes del Francmasón en el apartado dedicado a la conducta cuando la Logia está cerrada estando aún reunidos los Hermanos, lo cual no explicita la imposibilidad de tratar de estos temas en Logia abierta siguiendo el Orden ritualmente establecido y coherente con los compromisos adquiridos como miembros de la Orden en cuanto a tolerancia, respeto y amor.
La francmasonería tal y como hoy la entendemos procede por tanto de la Gran Logia de Londres y de todo el entorno que dio lugar a su génesis, muy a pesar de otras tesis fantasiosas y sin fundamento histórico y masonológico.
Sin duda alguna la masonería inglesa que elaboró los Antiguos Deberes desde 1390 fue una corporación profesional cristiana de tipo religioso. Primero católica hasta devenir anglicana en 1534. El contenido esencialmente bíblico de esta masonería operativa así lo atestigua. No obstante, con el paso de los siglos la masonería sufrió diversas metamorfosis que, diversificando su identidad primitiva, terminaron por hacer de esta antigua corporación profesional cristiana una expresión moderna de la tradición del eclecticismo.
Hacia 1637 la masonería escocesa, de confesión calvinista, elaboró el rito del Mason Word que contribuyó a transformar la antigua masonería operativa en masonería especulativa.
En 1723 Désaguliers y Anderson presentan como base moral de la Orden la religión natural que deviene en ese entorno especulativo puerta consecuente al pensamiento filosófico abierto y diversas formas de deísmo e incluso ateísmo teórico, y por supuesto del librepensamiento en las logias. La penetración sucesiva de estos diversos puntos de vista en masonería, además de explicar la génesis del eclecticismo, debe invitarnos a reflexionar sobre las consecuencias y la coexistencia pacífica de dichos diversos puntos de vista en el seno de la misma Orden masónica.
El rito calvinista del Mason Word (Mot de Maçon), creado hacia 1628/1637 por los masones escoceses de Kilwinning para reemplazar el rito de los Antiguos deberes operativos de la edad media y del Renacimiento, fue anglicanizado y catolizado antes de ser transmutado por la Gran Logia de Londres de 1717 en rito filosófico universal. Y aquí radica la auténtica grandeza de este principio ecuménico que, como en pocas formas rituales, el Rito Francés o Moderno ha sido fiel a pesar del paso del tiempo y de la historia.
En su expresión natural, la francmasonería, consecuente y heredera de este planteamiento ilustrado, tiende y debe tender a esa universalidad no exclusiva, no restringida a criterios de orden interno particular, religiosos, formales o discriminatorios, desde el respeto y la tolerancia, uniendo desde la diversidad donde el nexo común es la práctica y desarrollo de la virtud. Hacer prevalecer el bien sobre el mal.
Son los británicos, o sea, ingleses, escoceses e incluso irlandeses que instalan la masonería en Francia y el resto del continente europeo. Su motivación no es el deseo de transmitir la masonería en Francia, sino que han sido más bien obligados a huir de Inglaterra por motivos del conflicto dinástico y religioso que aconteció en esas épocas, y ello es lo que hace que la mayoría de ellos Jacobitas o hannoverianos, durante alrededor de una cuarentena de años no paren de ir y venir por el Canal de la Mancha con sus rituales en uso particularmente en la Gran Logia de Londres y Westminster, creada en 1717, al igual que ocurre con la filiación “Moderna” referida para Bélgica, país con logias constituidas desde 1721, u Holanda algo posteriormente.
Las logias creadas en Francia fueron hijas de la Gran Logia de Londres, por lo tanto una masonería antigua calificada como del tipo "Moderno" por sus detractores autodenominados “Antiguos”. Toda una paradoja en el uso de los calificativos.
El cristianismo de tipo confesional y religioso se retoma en Francia en 1735 cuando traduciendo los “Deberes de un Francmasón” inseridos por Désaguliers en las Constituciones de 1723 el abad Moret, gran secretario de la Gran Logia en Francia, cristianizó el texto de Désaguliers, cuya versión fechada en 1737 sirvió de constitución a las primeras logias de Suecia convertidas posteriormente en Logias confesionales. Este acto en dicho contexto geográfico obedecía sin duda alguna a la realidad histórico-social que tenía los días contados.
No puede por lo tanto mostrar contradicción ninguna cuando el rito de los Modernos retoma durante la Ilustración continental que desemboca en el “Régulateur du Maçon” su forma base propuesta por Désaguliers, a través de exigir el simple deber la práctica espontanea de la ley moral universal inscrita en el corazón de todo ser humano y en toda época. Esta actitud personal no incluye, sin excluirla tampoco, la institución de comunidades como las Iglesias. Pero la comunidad no deviene un grupo social instituido por las iglesias, sino por comunidades naturales ya sea, la familia, los amigos, el Estado no confesional (laico) y a partir de ahí toda la humanidad.
El Estado laico no está privado de valores éticos o espirituales. Este estado laico liberal es inevitablemente consecuencia del pluralismo confesional, lugar de mestizaje cultural y en particular de valores religiosos.
La humanidad constituye una comunidad, una unidad que no puede existir sin el respeto práctico de la ética, del amor al prójimo.
El Rito de los denominados “Modernos” se traduce al francés y es practicado por la casi totalidad de las logias que se crean en el reino y no parece tener nombre. Es simplemente masonería. Una masonería que hereda unas tradiciones masónicas, las más antiguas, que no está fijado palabra por palabra, aunque por razones administrativas, se tiende cada vez más a escribirlo, pero que posee una estructura simbólica fundamental.
La aparición de estos otros sistemas masónicos, casi siempre "escoceses", donde el nombre para nada tiene real relación con su verdadero lugar de origen, hace que el Gran Oriente de Francia se plantee el hecho de organizar y controlar la francmasonería francesa, y el deseo de numerosas logias de tener una versión universal de los rituales, son la causa de la fijación de un rito "Moderno" entre 1783-1786, una Regulación de referencia, que tiene sus ventajas e inconvenientes que abordaremos en otra ocasión, y que en el futuro será conocido con el apelativo de “Francés”. Para los Altos Grados, este análogo trabajo se realizará en el seno del Gran Capítulo General de Francia fundado en 1784 y posteriormente vinculado a dicha Obediencia en 1786 añadiendo cuatro órdenes superiores: Elegido Secreto, Gran Elegido Escocés, Caballero de Oriente y Soberano Príncipe Rosa- Cruz. Subrayemos, no obstante, que sería un error considerar al Gran Capítulo General de Francia como el Autor del Rito Francés. Esta asamblea de Masones eruditos solo hizo que fijar su uso reteniendo los altos grados más tradicionales en sus versiones más sobrias. Así, veinte años antes de la creación del Gran Capítulo, un sistema muy próximo al que tomará el Rito Francés era ya practicado. En los años 1760, la Madre Logia Escocesa de Marsella. Incluso con anterioridad, este deseo de ordenación y reducción en la Masonería de Altos Grados queda constatada en la porosa relación e interacción franco-belga.
Recordemos que la Masonería de los Modernos se implanta por diversas vías en esos orientes, bien directamente vía Londres o vía Francia a través de la Gran Logia dirigida por el conde de Clermont. De este modo el Marqués de Gages (cuya logia “La vraie et parfaite harmonie” de Mons es de la correspondencia de la GLdF) aparece nombrado por Luís de Bourbon en 1766 como « Grand Maître provincial et Inspecteur Général des loges rouges et bleues pour les provinces de Flandres, de Brabant et de Hainaut ». Aprovechando la coyuntura y dificultades que atraviesa la masonería francesa y el distanciamiento que ello conlleva entre la vinculación de Gages con la GLF, la pretendida agrupación de logias zonales emanadas directamente de la GL de Londres llevará, entre otras casuísticas bien curiosas, a la creación bajo patente de Londres de una auténtica y seriamente estructurada obediencia “belga”, teniendo al Marqués de Gages como Gran Maestro provincial: la Gran Logia provincial de los Paises Bajos Austriacos, que regulará ese cierto desorden reinante (propio por otra parte en cuanto a la descentralización) y aglutinará las Logias de su entorno. Como señalábamos, a través de las cartas entre el Conde de Clermont y el Marqués de Gages, el primero expresa su trabajo de estructuración en 15 grados en 1767. Según Adolphe Cordier, de los rituales redactados por la Gran Logia Provincial de los Países Bajos Austriacos que superaban largamente la veintena, finalmente los Grados fueron reducidos a quince en 1776. En esta línea, cabe resaltar que ya en 1772, es el Marqués de Gages quien exterioriza su proyecto de una masonería en 7 Grados al Venerable de la Logia de Alost dentro de un contexto de contención en las recepciones de Grados indicándole que algunos podrían devenir inútiles en un futuro de ser conferidos. Es precisamente en una estructuración en tres Grados y Cuatro Órdenes elaborados por el Gran Capítulo General de Francia de 1784, cuando en 1786 el Gran Oriente de Francia propone un texto de referencia para los tres grados azules, difundido en forma de copias manuscritas, y adopta los Cuatro Órdenes con la creación/integración del Soberano Capítulo Metropolitano, manteniendo como siempre el Grado de Rosacruz como Nec Plus Ultra del Sistema.
Sobre la continuidad del Rito Moderno en Siete Grados en los Países Bajos denominado también en esos Valles con los nombres de Escocés Reformado e incluso Antiguo Reformado ya que consideraban la estructuración de 1784 como una “reforma” de los grados Escoceses, o Antiguos (por antigüedad, no por ser de descendencia de los Antiens), hay que señalar unas trascendentales cuestiones que abordaremos in extenso en unos trabajos próximos que dirigiremos para aqullos que buscamos (o eso intentamos) conocer determinadas verdades mediante el estudio y seguimiento histórico.
Esto es:
a) La creación en 1803 del Hoofdkapittel der Hoge Graden in Nederland (Supremo Capítulo de los Altos Grados) en Holanda por Capítulos Independientes siguiendo un sistema de Grados creado por analogía al del Grand Chapitre Général de France, aunque el origen y tipo de sus rituales sean de otra procedencia (elemento sorpresa aún desconocido por muchos).
b) En tierras belgas, y siguiendo la tradición que proliferó en los Países Bajos meridionales durante el XVIII, lo que hoy conocemos como Capítulos, se desarrollan libre y soberanamente como extensión de una Logia Azul a quien corresponden y vinculan, denominándose también los Soberanos Capítulos como Grand Atelier (Gran Taller). Tras la retirada francesa, los capítulos preexistentes y los creados durante la ocupación mantienen, tras la misma, ese procedimiento organizativo, al margen de cualquier Cámara de Administración perteneciente a un Gran capítulo u Obediencia (véase archivos de la R.•. L.•. de la Esperanza al Oriente de Bruselas o de los Amigos Filántropos de ese mismo Or.•.).
c) Este procedimiento de trabajo en Capítulos Independientes y Soberanos es también retomado a propósito de la creación del Soberano Colegio del Rito Escocés para Bélgica (aún hoy en vigencia) a raíz del rechazo de la estructura jerárquica del Supremo Consejo del REAA en 1962, lo cual no supuso ninguna novedad organizativa en la historia masónica de ese país y que aglutina a varios de los más históricos Capítulos y Areópagos imponiéndose en la corriente de la Masonería Liberal en esos Orientes.
En el siglo XIX, Rito Moderno se convierte en el equivalente de Rito Francés. Por ello Vuillaume emplea los dos términos, ya que se aplica tanto a los tres primeros grados como a los cuatro órdenes superiores. Este término de Rito Francés va a imponerse mientras que el de Rito Moderno va cayendo en desuso en el último tercio del siglo XIX . Tengamos en cuenta no obastante, que en Bélgica, los problemas lingüísticos y nacionales no impusieron el adjetivo “Francés”, y se utilizó siempre el calificativo de “Moderno”. En cualquier caso, durante todo el siglo XIX la diferenciación entre Régimen Francés y el Escocista va a ir creciendo. En 1858, se publica una nueva redacción del Rito Francés denominado de Murat, que fue Gran Maestre. “Ideológicamente”, el texto apenas si es diferente del Régulateur. El nuevo modelo sigue definiendo la masonería de manera “clásica”. Después el Convento de 1877 sus resoluciones conducen a retoques más intrépidos y es cuando en 1879, el Gran Colegio de Ritos encargado por el Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia hace desaparecer de los rituales las fórmulas aparentemente religiosas, como es la referencia al Gran Arquitecto del Universo, que el Gran Oriente de Bélgica ya había suprimido su obligatoriedad en 1872. En 1886, una comisión de 12 miembros, presidida por el abogado Louis Amiable (1837-1897), procede a una nueva revisión. El nuevo ritual francés, tomará el nombre de su principal redactor, y se acompaña de un “informe sobre los nuevos rituales para las logias” redactado por el mismo Amiable. Esto explica que el nuevo texto, en parte inspirado en los rituales del Gran Oriente de de Bélgica, se refieran en gran parte al positivismo. Su filosofía general es la de “neutralidad entre las distintas creencias” y el hecho de que " los datos evidentes proporcionados por el estado actual de la ciencia debían ser aprovechadas”. Durante este medio siglo, la práctica de todos los cuatro órdenes de sabiduría cayeron en desuso en el continente europeo. El ritual Amiable, un tanto modificado en 1907 bajo la autoridad del Gran Comendador Juan-Bautista Blatin, permanecerá en estas condiciones hasta 1938, fecha en la que la iniciativa de Arthur Groussier, entonces Grande Maestro del GOdF adopta un nuevo modelo del Rito Francés. La nueva versión es una tentativa de intentar una vuelta a las fuentes simbólicas del sistema francés, y no una nueva molienda aún más ultra positivista. En 1955, se difunde la versión definitiva del ritual Groussier, ligeramente arreglada en la forma y bajo la autoridad de Paul Chevalier, es imprimido y difundido. En el largo trabajo de reconstrucción de las obediencias en la posguerra, los masones eruditos volvieron a las investigaciones iniciáticas o simbólicas deseando encontrar o revivificar las potencialidades de la tradición masónica francesa del siglo XVIII, hereditario de los Modernos.

En Portugal, la práctica del Rito Moderno se presenta desde 1802. Mientras que en Francia por otras razones dignas de análisis a fondo, los Órdenes de sabiduría dejaron de ser practicados durante unos 170 años (aproximadamente desde 1830 hasta 1999) en Portugal, por su parte, la labor del Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, prosiguió durante este largo período, a pesar de las numerosas persecuciones y prohibiciones de las que fue objetivo la masonería, trabajado de forma ininterrumpida desde 1804 hasta 1939, es decir, alrededor de 140 años. Después de que Salazar prohibiera la masonería en 1935, de manera totalmente subterránea, los últimos supervivientes del "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, se incorporaron al Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para Portugal y su jurisdicción, a través del Acuerdo de 1939 y, a partir de esta fecha, el Rito Francés o Moderno dejó de ser practicado en Portugal. La reactivación de nuevo en todos sus Ordenes data del año 2003 gracias al Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz -- Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.

El Rito Moderno o Francés en Brasil, requiere de una especial mención dado que el Supremo Conselho do Rito Moderno sito en este país es la Potencia Filosófica de Rito Francés o Moderno de mayor antigüedad en el mundo en cuanto a la práctica ininterrumpida de todos los Órdenes de Sabiduría y único en el mantenimiento de su legado hasta la “reactivación europea” de finales de los 90, trabajando con el Rito madre en esos orientes desde 1822, y que le confiere la incuestionable condición de Chef d’Ordre a nivel mundial.

Sea cual sea su forma ritual utilizada, el Rito Francés se impone, hoy como mañana, como una expresión ordenada y completa de los valores masónicos "permanentes": la búsqueda de la verdad, la perfectibilidad para aquella persona que desee progresar, la liberación para permitir el avance, el hombre comprometido como eslabón en la cadena social.

Joaquim Villalta
M.•. M.•. de la Gran Logia Mixta de los Andes Ecuatoriales
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Supremo Conselho do Rito Moderno - Brasil
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"