27 d’abril 2013

Apunte sobre el porte de la Espada

En ocasiones se apunta que la presencia y el porte de la espada en Logia sea una tradición heredada de las antiguas Logias Militares.
Sin embargo, existe otra argumentación que comparto y que a continuación exponemos:

Encontramos escrito ya en alguna divulgación, como la del “Sceau Rompu” de 1745: "todo Masón en Logia es gentilhombre: deponemos entrando su condición de plebe, como dejamos sus títulos en la puerta con el fin de estar todos al mismo nivel". Una explicación se hace necesaria sobre el término gentilhombre: en inglés, gentilhombre quiere decir " persona elevada, de buena compañía". Los masones ingleses se recrutaban evidentemente sólo entre los gentilhombres. Cuando la francmasonería atravesó la Mancha, tradujimos - correctamente - gentle por gentil y men por hombres, lo que dio "gentilhombres". Pero un gentilhombre, en francés, no quería decir la misma cosa que en inglés, esto significaba " de familia noble " (como el inglés nobleman): el diccionario de la Academia da para definición " noble de raza ".

¿Es por esto que todos los masones se hicieron unos "burgueses gentilhombres"?
Esta razón parece haber empujado en todo caso a los masones franceses, para poder considerarse totalmente como "gentilhombres", a practicar la "nivelación por lo alto" (desde el punto de vista de la escala social) otorgándose mutuamente una nobleza ficticia: mientras que, en la vida social del Antiguo Régimen, el porte de la espada estaba reservado para los aristócratas, los masones franceses del siglo XVIII convinieron, para marcar mejor la igualdad que predicaban, que todos los masones, cualquiera que fuera su origen social, podrían llevar la espada en Logia(es el origen de nuestro talabarte/cordón, decoración desconocida, salvo error, en la masonería inglesa).

Como escribe Ligou al respecto, este cordón azul - bordeado en rojo en el REAA - en otro tiempo herencia de las personas nobles, se hizo desde entonces distintivo "de los Maestros Masones, personas nobles por el corazón y espíritu". Hay que decir que recíprocamente ("nivelación por lo bajo" siempre desde el punto de vista de la escala social), todos llevan el mandil, símbolo del trabajo manual que en la época estaba prohibido entre la aristocracia.

Podemos pues decir simbólicamente que todo masón, ya sea aristócrata o plebeyo, es a la vez en Logia un gentilhombre que lleva la espada y un trabajador que lleva el mandil, cosas absolutamente incompatibles en el XVIII.

Vemos pues el por qué de la presencia del porte de la espada en Logia, que a pesar del reparo que a veces suscita, no está privada de un valor simbólico.

Y he aquí también por qué el porte del cordón sin el mandil, que todavía se practica en algunas Logias, puede ser considerado una verdadera herejía desde el punto de vista simbólico y, visto desde el mismo ángulo, la señal de una pretensión rara: es decir, como en el Antiguo Régimen, " soy noble, pues no trabajo".


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

13 d’abril 2013

La Llave en la Logia

Con ocasión de la conmemoración del Bicentenario del Rito Francés, en cuanto a su codificación/clasificación reguladora, vio la luz hace años una pequeña obra compilatoria de artículos firmados por ilustres plumas para tal ocasión titulada “El Rito Francés Moderno” en la que se hacía desde diversas perspectivas históricas y simbólicas una interesante muestra expositiva sobre diversas generalidades del Rito Francés, muy particularmente en su versión tradicional, tal vez la menos conocida y divulgada entre todas.
Este libro reeditado en 2007 por el “Círculo Lectura y Conocimiento” llegó a mis manos gracias al Q.•. H.•. Víctor Guerra, activo potenciador del Rito Francés mediante sus diversos trabajos de divulgación, investigación, en pro de un Rito que ha sufrido, ya sea de forma intencionada o simplemente por desconocimiento, diversas mutaciones en su práctica que, en ocasiones, aparecen desviadas de la tradición de los “Modernos”, como su nombre indica.
Dentro de este ámbito de labor de re-conocimiento, restauración e investigación (llevado a cabo desde la década de los 60 y muy potenciado en los 90 en Francia) llegan hoy ante nosotros (con cierto desfase) renovados y sinceros deseos de aprovechar dichos trabajos y seguir las pistas de conocimiento dejados por estos Hermanos dentro de nuestro escaso marco documental y de tradición de intercambio en nuestros Orientes.
De la obra arriba citada quiero dedicar este post a un interesante elemento simbólico propio al Rito Francés Moderno (particularmente en sus versiones tradicionales), “La Llave de la Logia”, en una primera aproximación introductoria firmada por el H.•. Jean-Yves Thiant en un artículo publicado con el nº4 de la serie 82-83 de la “Unión Masónica”, e inserida en este trabajo editorial que procuraremos desarrollar más ampliamente en otros artículos.

Pocos Ritos Masónicos en nuestros días hacen todavía alusión a la Llave de la Logia. El Rito Francés Moderno se encuentra entre estos. Ciertamente la alusión es discreta, pero no es menos cierto que la Llave se pone en evidencia de forma muy clara desde el Primer Grado, puesto que ésta predetermina, de hecho, la apertura misma de los Trabajos.
La Llave se coloca como prevé el Ritual sobre una mesa entre los Vigilantes (concretamente cerca del Primer Vigilante). La mención formal de esta Llave forma parte en nuestros días de una de las particularidades del R. F. M. Pensamos que puede ser interesante ver lo que puede significar la presencia de la Llave de la Logia en nuestros Rituales.

¿Qué es una llave?

Parece útil, de entrada, definir lo que caracteriza habitualmente una llave en el sentido material, bien entendido.
Es un objeto, en general de talla modesta, que permite a través de una cerradura accionar un cerrojo, teniendo éste la función de prohibir o favorecer el acceso al espacio sobre el límite donde se halla.
Sin la llave, el cerrojo está irremediablemente inmóvil. Por extensión, la utilización de la llave da el poder de abrir o cerrar a aquel que la posea. Tomado en un sentido material, la llave de una Logia es por lo tanto el instrumento que permitirá abrir o cerrar la puerta del local en el que debe desarrollarse el Rito.

¿Qué es la Llave de una Logia?

Parece importante precisar seguidamente que entiendo por Logia, una Comunidad Iniciática reunida por un mismo Rito y alrededor de él.
Sabemos que el Rito, en sí mismo, no tiene necesariamente necesidad de un local puesto que él mismo define el espacio y el tiempo de su celebración, ¡el sólo vehículo del que verdaderamente se necesita somos nosotros! Y es esta estrecha interacción entre el Rito y nosotros mismos lo que hace la Logia.
Partiendo de aquí, estamos obligados a trasportar esta noción material de la Llave a una noción mucho más informal, en todo caso simbólica; la Llave de la Logia se convierte en otra cosa que un simple objeto, es un órgano ritual esencial que nos permite abrirnos a nosotros mismos, y nosotros a los otros, por la intermediación del Rito que es la Puerta.
Del mismo modo que decimos abrir o cerrar una puerta, decimos abrir o cerrar los Trabajos: si las palabras son las mismas, concebimos que se dirigen a dos niveles distintos de comprensión.

Primeras conclusiones

La Logia somos nosotros mismos, con y para los otros. La puerta de la Logia es el Rito. La Llave es lo que permite la celebración del Rito.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE